"El viento, ese artista de los cielos" (PRIMER PREMIO 2007)

Por Jordi Martín

Mi profesión me ha permitido disfrutar del cielo desde un punto de vista diferente al habitual. Dentro de ese privilegio, hay algo que siempre me ha llamado la atención: el viento

Él es el pincel que pinta atardeceres, dibujando nubes lenticulares que iluminan de una manera especial el cielo, como la fotografía que nos muestra el Delta del Ebro en un atardecer mágico, en pleno mes de octubre…



Es también él quien juega con ese Cumulonimbo, variando la dirección y creando dos yunques al mismo tiempo. Debajo de él la inestabilidad era terrible (la foto está tomada durante una aproximación a Madrid, en el mes de junio).



El viento es la varita que más de un mago querría tener para transformar un cielo aburrido y soso en un sinfín de colores y formas… así lo muestran las fotografías tomadas durante la aproximación a la bonita ciudad de Granada el pasado invierno, concretamente en febrero. Como se puede comprobar en estas dos fotografías, el viento modela las nubes a su gusto, dejándonos una preciosa vista de Sierra Nevada. No está de más decir que en superficie también dejaba su huella de forma bien marcada…





El viento es también ese fiel compañero de vuelo que te ayuda a recortar tiempos y te indica por qué zonas no debes volar… lo muestra esta fotografía, tomada entre Albacete y Valencia: La inestabilidad propia del verano - la foto está tomada en agosto- crea potentes tormentas que llegaban con facilidad hasta la tropopausa.



Y ya para terminar, no hay nada más bonito que poder sobrevolar al anochecer una zona de inestabilidad peinada por ese “temible aliado”, ese amigo que una vez que ya se ha divertido un rato con nosotros en las capas bajas de la atmósfera te dice: “bueno compañero, hasta el próximo encuentro… de momento, ¡disfruta de la vista!” (foto tomada en el mes de septiembre sobre los Pirineos).