"Tormentas sin límites: Las "great plains" ibéricas" (SEGUNDO PREMIO 2006)

Por Antonio José Galindo

Sirva de homenaje a las dilatadas llanuras interiores de la Meseta Sur, donde el fascinante juego atmosférico ofrece en las tormentas uno de los mas fascinantes espectáculos naturales que puedan ser contemplados en la “piel de toro”, gracias especialmente a esos incomparables horizontes donde no hay límite para la vista; nada se oculta y las batallas de los colosos atmosféricos pueden admirarse en todo su esplendor. La temporada alta se extiende especialmente durante la mitad estival del año, donde el contraste de masas cálidas y frías, en altitud y en superficie, y la frecuente convergencia de vientos procedentes del interior peninsular con los de levante, de origen marítimo, añaden unos formidables ingredientes para intentar sacar un símil (salvando las distancias) con las grandes llanuras norteamericanas, las “Great Plains”.

Foto 1. “Tormenta invernal de nieve”
Espectacular Cumulonimbus Incus, descargando tormenta de nieve hacia el extremo sureste de la provincia de Ciudad Real, un hecho muy llamativo en época invernal. La temperatura al nivel de 500 hPa rondaba los –30 ºC, y en superficie entre 0 y 5 ºC. Atardecer del día 19 de febrero.



Foto 2. “Arco iris tras la tormenta”
Pasada la tormenta, por su retaguardia se despide a lo grande, con un arco iris engalanando el entorno. Campo de Criptana, 6 de mayo.



Foto 3. “Tormenta de polvo”
Otra de las mas vistosas variantes de tormentas, esta particularmente originada por un “Dry Downburst” (downburst seco), con muy escasas precipitaciones, pero en cambio acompañada de fuertes ráfagas de viento y visibilidad muy reducida, al final de la tarde, cayendo los rayos del sol y descolgándose grandes Mammatus. Campo de Criptana, 23 de junio.



Foto 4. “Sesión de rayos”
Tormenta seca, con notable aparato eléctrico domina las primeras horas de la noche. Los resplandores rojizo-anaranjados evidencian un elevado contenido de polvo en suspensión. Entre Socuéllamos y Tomelloso, 23 de junio.



Foto 5. “Montañas nubosas”
Crecimiento de enormes colosos convectivos, que dejan en ridículo a otros colosos de la llanura, los molinos de viento. Posteriormente en su progresivo desarrollo dio lugar a un cumulonimbo de enormes proporciones adentrándose en la provincia de Cuenca, originando una posible supercélula. Las imágenes de radar mostraron reflectividades máximas de 60 dbz. Campo de Criptana, 24 de junio.



Foto 6 “Supercélula”
Memorable jornada tormentosa, formación de una supercélula no tornádica, quizá del tipo “clásica”, en las proximidades de Alcázar de San Juan, el 14 de septiembre. Concurrían notables efectos de cizalla en la dirección del viento al ascender en altitud, con evidente cambio de dirección de los mismos, reflejado igualmente en la estructura del gigante convectivo. Otro efecto del ambiente rico en cizalladura existente fue la formación simultánea de una Tuba (no supercelular) en otro núcleo convectivo situado en sus inmediaciones.